Biblioteca 3 de noviembre
Guía oficial catalana
Cataluña ofrece criterios para decidir cuándo una tecnología aporta valor en primaria y ESO, y sitúa la IA en 4.º
La guía del Departament d’Educació sitúa la tecnología al servicio del aprendizaje con tablas de decisión, progresión por ciclos, bienestar digital y criterios de selección de recursos.
El Departament d’Educació i Formació Professional de la Generalitat de Catalunya publicó en septiembre de 2026, en primera edición, Tecnologies educatives al servei de l’aprenentatge: Educació bàsica, elaborada por su Direcció General de Currículum i Desenvolupament Professional. Son unas treinta páginas en catalán con licencia CC BY 4.0, dirigidas a los equipos docentes de primaria y ESO. No es una guía de IA: es un marco general sobre el uso pedagógico de la tecnología, en el contexto del Pla de digitalització responsable y del currículo catalán (Decret 175/2022). La IA se trata sobre todo en un apartado, el dedicado a 4.º de ESO.
El punto de partida es que la competencia digital es transversal: “La competència digital és una competència transversal que contribueix a l’assoliment de totes les competències”. La guía la desglosa en cinco competencias específicas: alfabetización informacional, creación de contenidos, participación y colaboración en línea, uso seguro, saludable y responsable, y desarrollo de soluciones digitales. Insiste en que no son bloques independientes, y pone el ejemplo de una investigación que puede activar a la vez la búsqueda crítica, la elaboración de un informe, el trabajo colaborativo, la cita de fuentes y la protección de datos.
Lo más aprovechable es la tabla de criterios pedagógicos, que convierte nueve criterios en preguntas de decisión: qué aprendizaje se quiere promover, qué permite hacer la tecnología que sería difícil, menos rico o menos inclusivo sin ella, si deja ver el proceso y no solo el producto, cómo facilita la colaboración, qué barreras de acceso reduce, qué riesgos y tiempo de uso hay que gestionar y qué evidencia mostrará lo aprendido. Una segunda tabla describe ocho procesos de aprendizaje (investigar, representar el pensamiento, crear, colaborar, personalizar, programar, documentar, participar como ciudadanía digital) y el valor que la tecnología aporta a cada uno. La conclusión lo resume así: “El criteri fonamental és utilitzar la tecnologia amb qualitat educativa.”
La progresión por etapas es gradual. En primer ciclo de primaria el uso debe ser puntual, guiado y breve, y en toda la etapa no debe sustituir la lectura, la escritura manual, el cálculo, la conversación o el juego; en sexto se pide atención específica al cierre de etapa. En la ESO se plantean problemas reales e interdisciplinares y se afirma que el mayor grado de autonomía requiere un equipo por alumno, en continuidad con el modelo de 6.º de primaria. Cada etapa tiene una tabla con grado de autonomía y prácticas digitales de ejemplo.
En 4.º de ESO la guía dice que el alumnado ya puede iniciarse en herramientas de IA “d’acord amb les orientacions” del departamento, con mediación docente. Aconseja usarla después de que el alumnado haya pensado o elaborado una primera producción, y no cuando sustituya el proceso, cuando se necesiten evidencias del trabajo autónomo o cuando falten conocimientos previos para validar las respuestas. Es casi la misma formulación de las Orientacions per a l’ús de la intel·ligència artificial als centres educatius, que la bibliografía cita y que además fijan el umbral de 14 años y el segundo trimestre de 3.º de ESO. El texto se apoya también en DigComp 3.0 para el bienestar digital.
El apartado de bienestar digital parte de la definición del Consejo de la Unión Europea y propone siete dimensiones (física, cognitiva, emocional, social, seguridad, inclusión y equidad, y empoderamiento), cada una con acciones para centro y docente. Cierra con ocho criterios para seleccionar recursos, como pertinencia pedagógica, accesibilidad, seguridad y privacidad o calidad de los contenidos. Como límites, es una orientación general: no aporta datos ni estudios, no recomienda herramientas concretas y deja los acuerdos de detalle a cada centro. A un docente le sirve para usar las tablas de criterios y de selección como lista de comprobación en una reunión de ciclo, y el apartado 4.2.2 si trabaja con 4.º de ESO.
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