Biblioteca 3 de noviembre
Informe publicado por la UNESCO
Un informe para la UNESCO propone sustituir «¿a qué edad?» por «¿para qué y con qué evidencia?» al usar IA en el aula
Sonia Livingstone y tres coautoras sostienen que no hay una edad correcta única para usar IA en educación y piden decidir según el desarrollo infantil y objetivos educativos claros.
«Is there a right age for AI in education? Deciding whether AI is age-appropriate and why» es un informe de investigación firmado por Sonia Livingstone, Kim R. Sylwander, Sandra El Gemayel y Ayça Atabey, publicado por la UNESCO en 2026. Livingstone, profesora de Psicología Social en el Departamento de Medios y Comunicación de la London School of Economics, lo presentó en la Digital Learning Week de la UNESCO y publicó un resumen en el blog Media@LSE el 22 de septiembre de 2026. Según ese resumen, el texto se elaboró para apoyar notas de política sobre la gobernanza de la IA en educación. Conviene advertir que este artículo se apoya en el resumen de la autora y en la ficha de la biblioteca, porque el texto completo no ha podido abrirse en el repositorio de la UNESCO.
La tesis es que no existe una edad correcta única, porque el desarrollo infantil es variable y depende del contexto. De ahí que se proponga cambiar la pregunta «¿a qué edad?» por «¿para qué, bajo qué condiciones y con qué evidencia?», formulación que recoge también la ficha de la biblioteca. Livingstone pide que las decisiones partan del desarrollo infantil y de objetivos educativos claros; sin ello, advierte, los ministerios de educación corren el riesgo de adoptar decisiones sin fundamento. Distingue además entre enseñar sobre la IA, es decir, la alfabetización en IA, que considera prioritaria desde edades tempranas, y usar la IA para enseñar, ámbito en el que sostiene que hay poca evidencia. Como punto de partida frente a esa incertidumbre, escribe que «the precautionary principle is a reasonable starting point».
El resumen aporta algunos datos. El panel científico internacional independiente sobre IA de la ONU buscó evidencia sobre los efectos de la IA en la sociedad, incluida la educación, y halló poca sobre los beneficios y más sobre los riesgos. En la investigación Rights.AI, realizada en Kenia, Brasil, India y Tailandia, niños y niñas usaban la IA, a menudo sin supervisión, para informarse, crear, divertirse y pedir consejo. En Estados Unidos, el 73 % de los adolescentes dijo no haber hablado nunca con un docente sobre qué es la IA y cómo funciona. La autora menciona también riesgos de privacidad y los cambios no anunciados en las herramientas que usan los centros, y recuerda que hay restricciones por edad en lugares como Noruega, Nueva York o California.
En la biblioteca el documento convive con otros que abordan la infancia y la IA desde ángulos distintos. El informe del Foro Económico Mundial sobre seguridad y bienestar infantil (su artículo) coincide en que la edad, por sí sola, no basta como criterio, aunque se dirige sobre todo a quienes diseñan y despliegan sistemas. Según la ficha del propio mensaje, el texto se presentó en la Digital Learning Week de la UNESCO, donde se publicaron otros documentos, entre ellos «The Algorithm in the Room» (en la biblioteca).
Para un docente, el valor está en el cambio de pregunta más que en una norma: antes de introducir una herramienta, conviene saber qué finalidad educativa tiene, qué evidencia la respalda y si se trata de enseñar sobre la IA o de enseñar con ella. El límite es que, por su propia tesis, no ofrece un umbral que pueda aplicarse sin más en un reglamento de centro. Como lectura inicial, el resumen de Media@LSE es breve y enlaza con el informe completo.
Ver el documento en la Biblioteca digital de ChatGPT-IA-edu