Biblioteca 3 de noviembre
Informe del Foro Económico Mundial
El Foro Económico Mundial fija siete prácticas para que la IA sea segura para la infancia sin cerrarle el acceso al aprendizaje
Un documento de septiembre de 2026 de la Global Coalition for Digital Safety toma el bienestar infantil, y no solo la ausencia de incidentes, como objetivo, y propone prácticas para quienes diseñan IA y incentivos para que se cumplan.
«Children's Safety and Well-Being in the Age of AI: Best Practices and Incentives» es un white paper del Foro Económico Mundial (WEF) fechado en septiembre de 2026. Nace de la Global Coalition for Digital Safety, una iniciativa del propio Foro, y el prólogo lo firman Agustina Callegari, responsable de iniciativas de gobernanza tecnológica, y Cathy Li, directora del Centro para la Excelencia en IA. El aviso legal aclara que las conclusiones son fruto de un proceso colaborativo y no representan necesariamente la opinión del Foro ni de sus miembros, y que se usaron herramientas de IA generativa como apoyo en la redacción, con revisión de las personas autoras.
No es una guía para el aula. Se dirige a quienes moldean la experiencia infantil con la IA: desarrolladores y proveedores de modelos, tiendas de aplicaciones, reguladores, familias y también educadores. Define «niño» como toda persona menor de 18 años, según la Convención sobre los Derechos del Niño, y advierte de que es una categoría legal y no un perfil de desarrollo. De ahí su tesis central: no existe un modelo válido para todos los casos («There is no one-size-fits-all model»), y la respuesta no puede reducirse a prohibiciones generales ni a barreras de edad.
El documento sostiene que la edad, por sí sola, no hace seguro un servicio. La verificación de edad es útil para aplicar salvaguardas diferenciadas, pero no determina la madurez, la moderación ni la reparación del daño. Tampoco acepta que las restricciones amplias sean gratuitas: pueden bloquear beneficios, restar oportunidades de adquirir habilidades y empujar a la infancia hacia servicios menos controlados. Señala, además, que la IA generativa y la agéntica cambian la naturaleza de la interacción, porque pueden mantener intercambios continuos, recordar, personalizar y actuar con autonomía, y que el lenguaje humanizado puede llevar a los menores a sobrestimar la comprensión o el cuidado del sistema.
Las siete prácticas que propone para las organizaciones son: diseñar para la seguridad, la edad y el desarrollo; favorecer el uso beneficioso preservando el juicio propio y las relaciones humanas; prevenir contenidos, conductas e interacciones dañinas, incluida la explotación sexual infantil y la manipulación mediada por IA; proteger la privacidad, la dignidad y la comprensión informada; fortalecer el aprendizaje, la resiliencia y el pensamiento crítico; establecer responsabilidad, supervisión humana y mejora continua; y promover la inclusión, la participación infantil y la responsabilidad compartida. Entre las capacidades de control que menciona para los menores están reducir, pausar o desactivar una función de IA, rechazar la memoria o la reutilización de conversaciones y pedir otra explicación.
Para el ámbito educativo interesa especialmente su idea de aprendizaje: la exposición no crea competencia, y el uso de la IA «should not systematically displace the effort, feedback, discussion, play and social learning through which children build durable knowledge and skills». Plantea también que la prueba de una herramienta es relacional: si ayuda a la persona menor a volver a las personas, actividades y decisiones con más confianza, o si su diseño se prioriza a sí mismo como relación preferida.
La tercera parte, sobre incentivos, es la que distingue al documento. Parte de que la protección no se implantará de forma constante si resulta costosa o poco rentable, y propone una cartera de medidas: informes de seguridad comparables, requisitos de contratación y distribución, señales financieras y de seguros, infraestructura compartida de pruebas, refuerzo de la capacidad de los gobiernos, canales seguros de divulgación responsable y responsabilidad interna ligada a resultados medibles en la infancia. Los autores reconocen que se trata de una base compartida y no de un estándar técnico cerrado, y que la evidencia sobre efectos a medio y largo plazo es todavía limitada.
En la biblioteca guarda relación temática con el informe para la UNESCO sobre la edad adecuada para la IA (su artículo) y con la revisión narrativa «Inteligencia artificial y derechos del niño» (en la biblioteca). Un docente o un equipo directivo puede usarlo como lista de criterios al evaluar o contratar herramientas: qué controles tiene el alumnado, qué datos se conservan, qué ocurre cuando algo va mal. Conviene empezar por la introducción y el primer capítulo (páginas 5 a 10), que definen el objetivo y los retos, y seguir por el apartado sobre aprendizaje y pensamiento crítico del segundo (página 16).
Ver el documento en la Biblioteca digital de ChatGPT-IA-edu